Publicado el 5 de
Enero de 2010
...aunque los amantes se pierdan, quedará el amor;y la muerte no tendrá dominio..." Como una letanía, la frase del poema de Dylan Thomas se repite en buena parte de la película de ciencia ficción "Solaris" y es, en cierto modo el leit motiv de la misma. Un científico, sumido en la pena por la pérdida de su esposa encuentra un desafío allende las estrellas. En la profundidas del espacio, dentro de una estación espacial cercana a la nebulosa (?) estrella (?) planeta (?) Solaris se desarrolla un suceso inexplicable. La muerte, por fin, no tuvo dominio. Por razones desconocidas (o no) la esposa fallecida regresa. Como si el tiempo no hubiera transcurrido. Pero, como si fuera un eco de la mente del científico (o del corazón?) esta "aparición" regresa con la misma tendencia suicida que derivó en su prematura muerte. Es interesante ver que, la mujer intenta explicar que ella revive y vuelve según era recordada por su esposo. En la medida en que el lograra recordar una vida feliz en común, acaso tendrían la chance de volver a vivir una vida juntos, evitando los errores cometidos. La incógnita es... volverían a una ilusión de una vida perfecta, aún sin fundamento de éxito o preferirían seguir la vida después del amor perfecto? No sabría decirles, acá en Solaris soy feliz por fin... Y mi Janet me sonríe para siempre...