Publicado el 5 de
Enero de 2010
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El amor caído es como el eco de una estrella lejana que, extinguida hace milenios, su luz aún cautiva nuestra atención.
La belleza de un amor trasciende el tiempo y el espacio. No por lo que fue o aun signifique sino porque nosotros somos el observador. Quien se afecta mas o menos por esa luz. Quien le da significado.
No hay amor que dure cien años ni corazón que lo mantenga. El amor vivido se hace nutriente esencial para nuevos amores. El amor se recicla y, aunque no sea consciente, afecta y determina nuestras futuras relaciones. Seremos mejores amantes en todo el sentido de la palabra si lo fuimos antes. Quien fue mezquino no tendrá mucho sustento para relacionarse plenamente.
Cuando volvemos a enamorarnos somos el hoy y el ayer. Podemos ser mejores pero solo cuando es recíproco, o al menos hay un ida y vuelta. No se sostiene el amor unidireccional. Necesitamos amar y ser amados. Cuando el amor deja de ser el más grato de los regalos váyanse. No se puede vivir del eco de lo que fue. A lo sumo, solo admirar acaso con un dejo de nostalgia. Pero teniendo presente que esa estrella, hace tiempo dejó de brillar. Aunque no la veamos.
Publicado el 5 de
Enero de 2010
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Llueve.La lluvia me trae recuerdos de otros tiempos. Esto me lleva a la conclusión de que los recuerdos se evaporan. Por eso, cuando vuelven a tocarnos en forma de gotas nuestro cuerpo reconoce esos momentos de vida, que sin lluvia nos parecen ajenos.Tal vez toda nuestra vida está hecha de vapor. Seremos simples consecuencias de las leyes de la física? Tan sencillo como que la vida se recicla de algún modo?Llueve... Y tengo tanta mala suerte que las únicas gotas que me tocan son las que traen recuerdos de cuanto te amé. Y de cuanto te lloré.Por eso a veces deseo vivir en un lugar seco. Extremadamente seco. Me cuesta tanto volver a amar... Será que perdí esa capacidad? Será que amé tanto que ya no me quedó nada?Entiendo que las mujeres que a veces se interesan por mi solo encuentren mis defectos. Claro, si todo lo bueno que fuí se fué con ese amor...Mientras tanto sigue lloviendo. Y yo, ya sin reflejo de defensa alguna, sigo saliendo sin paraguas...
Publicado el 5 de
Enero de 2010
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...aunque los amantes se pierdan, quedará el amor;y la muerte no tendrá dominio..." Como una letanía, la frase del poema de Dylan Thomas se repite en buena parte de la película de ciencia ficción "Solaris" y es, en cierto modo el leit motiv de la misma. Un científico, sumido en la pena por la pérdida de su esposa encuentra un desafío allende las estrellas. En la profundidas del espacio, dentro de una estación espacial cercana a la nebulosa (?) estrella (?) planeta (?) Solaris se desarrolla un suceso inexplicable. La muerte, por fin, no tuvo dominio. Por razones desconocidas (o no) la esposa fallecida regresa. Como si el tiempo no hubiera transcurrido. Pero, como si fuera un eco de la mente del científico (o del corazón?) esta "aparición" regresa con la misma tendencia suicida que derivó en su prematura muerte. Es interesante ver que, la mujer intenta explicar que ella revive y vuelve según era recordada por su esposo. En la medida en que el lograra recordar una vida feliz en común, acaso tendrían la chance de volver a vivir una vida juntos, evitando los errores cometidos. La incógnita es... volverían a una ilusión de una vida perfecta, aún sin fundamento de éxito o preferirían seguir la vida después del amor perfecto? No sabría decirles, acá en Solaris soy feliz por fin... Y mi Janet me sonríe para siempre...