Etimología de los nicks y roles
Etimología de los nicks y roles
En la medida que todo mazmorrero haya frecuentado regularmente el foro, habrá visto que podemos apreciar ciertas tendencias a la hora de pensar los nicks y roles de los demás usuarios, como así también el de uno mismo.
Primero, a la hora de referirme a los nicks, yo los distinguiría en cuatro categorías:
Los referentes al rol: “Amo/a X”, “Sumiso/a Y”. Esclavo, Dom, o algo similar, acoplado a un nombre, sobrenombre, apodo, o algún otro factor o número diferencial.
Los clasicistas: Aquellos que recurren a nombres de deidades, mitos y otros personajes históricos y/o apócrifos. Especialmente –y con completo sentido- hay muchos inspirados en la antigua cultura grecorromana.
Los que se ajustan a algún gusto personal y/o autobrigráfico: Algo tomado de algún escritor, de alguna película, de alguna canción, de algún equipo de fútbol, o de cualquier otro hobby, interés o pasatiempo propio del usuario en cuestión. O, también pudiera ser, el mismísimo nombre y/o apodo del usuario.
Y finalmente, los que llamaría “Aleatorios”: Son cosas con un mínimo sentido. Algo que vino a la mente al usuario en el momento de registrar, quizás algo que vio, algo que escuchó, algo de moda, algo propio en su rutina, o lo que fuere.
Ahora en cuanto a roles, encuentro tres categorías diferentes:
Los Inmodificables: Nací Amo/a y moriré como tal. O eternamente sumiso/a.
Los evolucionistas (aka “Panqueques”): Son aquellos que a raíz de sus variantes gustos y experiencias cambian su rol. No me refiero a los Switchs, pues ellos tienen su rol fijo (como switchs) .
Y finalmente los falaces: Son aquellos propios de la gente nueva dentro del BDSM. Más de uno ha caído en el error de registrarse, y al ver la opciones optar por la que “Le gustaría ser”, en lugar de la que “es”. Jamás tuve experiencia alguna pero me gusta la idea de ser Amo, por lo tanto pongo que soy Dominante, pero luego cuando alguien me comenta castigos para mis sumisas, salgo corriendo espantado. Pues cierto es que hay un pequeño margen vainillista que viene al BDSM en la búsqueda de generar nuevas fantasías, no de concretarlas.



