DEPUÉS DE LA FIESTA.

Publicado el 11 de Agosto de 2009

            El ama me había dejado atado y suponía que a la esclava también, puesto que no la vi en ningún momento. Cuando el ama regresó la oí taconear por el pasillo, y al cabo de un tiempo regreso con la esclava cogida por la cadena del cuello. Igual que yo, estaba desnuda con muñequeras, tobilleras y correa al cuello. Pero mi ama le había decorado el pelo con prendedores y pinzas de colores, las coletas atadas con gruesas gomas también de varios colores y maquillaje gótico. Me resultó muy excitante. Mi ama llevaba el vestido y las joyas con que se había ido a la fiesta.

            Mi ama comenzó a besar y acariciar a la esclava, manoseándole las tetas y el sexo y dándole algunas palmadas en las nalgas. La esclava se dejaba hacer gimiendo levemente. Nos dijo que en la fiesta de la que venía se había puesto muy caliente, y que iba a usarnos de consoladores para correrse todas las veces que necesitase.

            Después me toco a mí ser sobado, mientras la esclava miraba. Tomó un látigo, me desató y cogiéndonos de la correa nos llevó hasta el sofá donde se sentó, quedando la esclava y yo de rodillas frente a ella. Cada uno besamos y lamimos uno de sus pies mientras azotaba nuestras nalgas con su látigo. Nos ordenó que la descalzáramos para lamer y chupar sus pies mientras ella se masturbaba. Durante un buen rato fuimos sus juguetes eróticos con los que se divirtió, a mi me puso unas pinzas en los pezones, nos ordenó masturbarnos, que la esclava chupara mi polla, que yo lamiera los pies de la esclava y después su coñito mientras el ama la masturbaba con su pie, siempre moviéndonos a golpe de látigo para que pudiera verlo bien todo.

            El ama se quitó las bragas que dio a la esclava para que se masturbara primero mientras las olía y después frotándose el chochito con ellas mientras yo lamía el coñito de mi ama. Después me las pasó a mí para que me masturbara oliéndolas mientras se quitaba el vestido.

            Nos dijo que quería correrse, por lo que volvimos a lamer sus pies. Alternativamente nos ordenaba que chupáramos sus tetas o que subiéramos por sus piernas hasta su coñito y lo lamiéramos, otras veces que se lo comiéramos los dos a la vez. Cuando estaba a punto de correrse nos dijo que sería la esclava quien tendría el privilegio de comer su corrida y yo debería lamer sus pies.

            Mi ama apretó la cara de la esclava contra su coñito y metió entero su pie en mi boca. Pude ver como se corría mientras abría y cerraba los deditos de su pie dentro de mi boca al ritmo de su orgasmo. Todo ello fue tan excitante que mojé mis dedos en el chochito de la esclava para masturbarme.

            El ama apartó la cabeza de la esclava y me dijo que me había masturbado sin que me lo ordenara y que debía ser castigado. Tirando de la cadena que unía las pinzas de mis pezones ordenó que limpiara bien con mi lengua el interior de sus muslos, su pubis y su sexo hasta dejarlos bien limpios mientras la esclava me azotaba con el látigo.

            Cuando consideró que el castigo había sido suficiente dijo que debía premiar a la esclava por haberle dado placer. La sentó sobre sus muslos mirando hacia mí y comenzó a acariciarle las tetas y el coño diciéndole que todos queríamos verla correrse. La esclava comenzó a gemir.  Me ordeno que le comiera el coño y lamí hasta que se corrió en mi cara, mientras el ama acariciaba sus tetas y pellizcaba sus pezones.

            Volvimos a estar los dos de rodillas frente al ama que nos dijo que aun estaba caliente y quería correrse una vez más. Poniéndose de pie y abriendo las piernas, nos hizo lamer sus pies e ir subiendo por sus pantorrillas y muslos lentamente. Esta vez me toco a mí llegar a su coñito mientras la esclava besaba sus nalgas. Apretó mi cabeza contra su sexo y restregó enérgicamente su chochito por toda mi cara hasta que se corrió.

            Esta vez era yo quien merecía el premio y para ello tenía derecho a darme placer con los pies de la esclava. Esta se sentó ofreciéndome sus pies. Yo los lamí y me masturbé con ellos. Mi ama se sentó al lado de ella ambas se besaban y acariciaban y mi ama acariciaba con sus pies los de la esclava, por lo que también yo los lamía. De manera que terminé por correrme. 

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