Susceptibilidad a flor de piel...

Publicado el 16 de Abril de 2012

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Cuánto mal nos hacen las falsas actitudes...

Cuán feos nos muestran ante los demas las vanidades...

Qué dificil es a veces separar la paja del trigo.

Un minuto de alboroto...

Publicado el 16 de Enero de 2012

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Cómo vende la gráfica... ahora entiendo muchas cosas.

 

VICHA

Crecimiento ¿De qué se trata?

Publicado el 29 de Enero de 2009

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¿Crecimiento, de qué se trata?

Es común leerlos, y leerme, manifestar con clara seguridad que nuestro objetivo es aprender, siempre asimilar experiencias, crecer… como personas, como pareja, en una relación D/s, como Dominante o como sumiso/a.

Durante una conversación, hace un tiempo, me dejaron la siguiente inquietud que le he estado dando vueltas y aún no consigo definir:

  • ¿Sabemos a qué  llamamos Crecimiento?
  • ¿Cuándo podemos decir que hemos dado un paso importante? ¿Cuándo podemos decir que hemos subido un escalón más de la escalera que nos lleva a nuestro Crecimiento?

Limito el tema a los aspectos relacionados con nuestro rol, con nuestra relación D/s, con BDSM en general, es decir, con aspectos relacionados con nuestra expresión y/o manifestación del placer mental (más amplio que el sexual y que en definitiva lo incluye) que afirmamos experimentar en la práctica de estas relaciones tan particulares.

En mi experiencia personal, que no es demasiada, puedo decir que tuve dos momentos en los que sentí que había incorporado algo que pensaba ajeno a Mí hasta ese entonces. No quiero aburrir, así que voy a tratar de ser clara y concisa, aunque sin detalles.

El primer escalón que subí, me llevó a instalar en mi relación de pareja sentimientos que siempre estuvieron, pero con señales débiles aún, que no estaban dormidos, sino que estaban agazapados, preparándose para saltar en el momento oportuno. ¿Qué es lo que me hace pensar que experimenté un crecimiento? Que sinceramente no sabía que se encontraban ahí esperándome, que descubrí nuevas facetas de ambos, que logré comprendernos, que aprendí cuán cerrada puede ser la mente sin estímulos que la inviten a romper el cascaron.

El segundo escalón, fue luego de un par de meses, cuando la idea del AMA, DIOSA Y SEÑORA no tenía sentido sin la contraparte, sin mi esclavito. Que no era un rol que podía calzarme con cualquiera, que no pretendía tampoco eso ya que no me generaba ninguna de las sensaciones que con una persona sí me generaba. Cuando comprendí que el Dominante consigue serlo cuando existe una persona dispuesta y deseosa de entregarse, de regalar su sumisión a una sola persona, SU DUEÑA/O. Al manifestar esto, descubrí lo importante que era para esa persona saberse tan especial y que deseaba blanquear su deseo de pertenecerme, a pesar de tenerme desde antes, sin mayores esfuerzos, sin demasiada entrega. Lo mejor, es que guardó todo esto hasta el momento adecuado, hasta que sintió que Yo se lo permitía. En definitiva, crecí al ver la necesidad, y asumirla, de tomar con mayor responsabilidad el cuidado de esta relación que supe crear, conservar y que ahora sabía que podía crecer mucho más aún. Y crecí al sentirme capaz de administrar conscientemente ese poder que me habían confiado.

Más allá de las particularidades propias de una relación personal, ya que todas son diferentes, lo importante es que en todo momento sumé algo.  Nunca sentí que haya restado, y eso es lo que me hace feliz. Sentir que produzco cambios, que dejan huellas positivas y que me servirán de aquí en adelante, iniciar un proceso de apertura mental, no para conseguir vivir solamente una sexualidad mejor, o una relación mejor, sino, para  aprender a vivir más libremente. No quiere decir esto, que no me importe nada a Mi alrededor, o que me desentienda de obligaciones en pos de hacer lo que me plazca. Lo interesante es lograr vivir inteligentemente, sentirme libre, dentro de la sociedad a la que pertenezco y que muchas veces he dejado que me limite en aspectos que ni siquiera conoce, ni le interesa conocer. A ver siempre desde la mejor óptica, a interpretar siempre desde la mejor postura, a tolerar más, en fin, a intentar complicarme cada vez menos en vano. Para Mí eso es Crecimiento.

Después, puedo aprender técnicas, nuevas prácticas, conocer nuevas herramientas, nuevos juguetes… lo más importante es lo intangible de todo esto, lo que no se ve y que muchas veces es difícil reconocer, y como consecuencia, valorar.

Aclaro que mi relación D/s no es 24/7, aunque convivo con mi pareja/esclavito. Aclaro que mi esclavito, tiene vida propia, que no es un ente, que aporta y tiene iniciativa, pero me gusta llamarlo mi esclavito. Aclaro que es Mío y se siente Mío, y ese es mi mayor placer en este momento.

En ese punto estoy parada, en el segundo escalón. Hace un tiempo estoy estacionada, no he podido reconocer una inflexión. Pero lo interesante es que descubrí que hay muchos mas escalones que antes, y no sé hasta dónde me llevarían, solo sé que si en el segundo me siento feliz con lo conseguido, no puedo imaginarme cuando llegue al primer descanso de la escalera.

Espero no haber sido densa, escribí demasiado y no sé al final si cumplí con el “clara y concisa” ja ja.

Me gustaría que aporten su comentario en respuesta a la pregunta inicial.

Saludos!.

La espera

Publicado el 26 de Noviembre de 2008

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Tarde libre, sola en la casa, ya terminó con su trabajo del día y se sienta en el parque… apoya los pies descalzos en el césped y cierra los ojos.

-          ¡Qué vida tengo! Es envidiable… - piensa mientras agudiza el oído para escuchar sólo el trino de un gorrión que anda dando vueltas en el árbol.

Repasa mentalmente las buenas cosas que le pasaron en este año y se siente satisfecha… o casi, hay un par de temas pendientes que tendrá que resolver, pero de todas maneras, se puede decir que ha sido un excelente año.

Reclina la reposera playera, extiende las piernas, moja sus pies mientras riega el pasto… y se relaja.

Se imagina lo que le espera el fin de semana (lo que a él le espera, por supuesto) y comienza a sentir unas ganas de verse de esa manera… de la forma que le encanta, producida, hermosa y demasiado atractiva.

- “todas las mujeres son lindas de una u otra manera”- recuerda, “es cierto, yo también opino lo mismo” se dice a sí misma como si dialogara con otra persona. Si, ya lo sabe, parece loca, pero hace tiempo que lo hace y sonríe… -“es verdad, parezco loca”-, y entra a la casa.

Se mira en el espejo del baño, limpia su cara, observa la prolijidad de sus cejas y sube las escaleras.

Busca en un rincón un baúl donde guarda sus cosas, eso que no le gustaría nada si alguien lo espiara y descubriera lo que guarda, y separa su corset, la mini simil cuero (la que originó todo aquello), medias de red… todo negro, por supuesto.  Se viste mientras se observa… se detiene para guardar la imagen que le devuelve el espejo, tan llamativa, tan increíblemente diferente a lo que acostumbra vestir a plena luz del día.

Recuerda la vez que recorriendo internet encontró esa mini, cómo dudó (dos segundos) y a los 5 minutos ya estaba terminando la compra. Recuerda cuando la recibió, se la probó muchas veces, se miró de atrás, de adelante, bueno… todo eso que hacen las mujeres para descubrir que en realidad, son más bellas de lo que Ellas mismas se ven.  Despues el corset… recuerda nuevamente la sensación de haberse delatado sola por el rubor que sintió cuando lo encontró y lo compró. Cuando habló con la vendedora, como toda vendedora, quería saber de todas formas para qué lo quería, con qué lo iba a usar y combinar, etc. En fin, esas cosas que solo las mujeres preguntan y que incomodan cuando no se quiere decir el porqué y para qué, solo comprarlo.

Se mira y le queda bárbaro… -“qué bien te queda el negro”- se calienta de sólo recordar el momento en que escuchó ese comentario, además, ésa es la actitud,  como una verdadera Perra… un par de botas negras que estilizan aún más sus piernas, terminaban de acompañar el conjunto, además de las medias.

Pero no es suficiente, no está cómo verdaderamente le gusta estar, falta el maquillaje… -“qué lindas pestañas, quedan espectacularmente bien con el rímel negro”- nuevamente se habla a sí misma. – “En los labios solo un brillo”-  nunca le gustó demasiado colorearse demasiado, salvo los párpados, que para la ocasión lucen muy oscuros.

El negro le resalta la belleza de sus ojos, el brillo que emanan ilumina su mirada, esa que enamora, esa que supo hacer maldades… bueno, que continúa haciéndolas pero de otra manera. Se mira al espejo y sonríe, como si delante suyo tuviese un cómplice de sus pensamientos, mientras le da los últimos toques.

-“Va a tener que esperar afuera… un cartelito en la puerta le indicará cómo tendrá que proceder. Luego, en cuatro patas tendrá que hacer sus méritos si desea un buen trato” – Se siente maldita, más de lo que debería y le pasan por la mente imágenes mezcladas de situaciones anteriores… -“Sí, hoy es un día de caprichos y no pretendo otra cosa que no sea ser complacidos”- piensa, a esta altura, con su rol encarnizado y lejano ya de despegarse de Ella.

Camina por la casa, apaga las luces y solo deja un par estratégicamente encendidas que crean un ambiente sensual, el estilo de la habitación ayuda. Se prepara un trago, pone música y se sienta cómodamente en el sillón a esperar el momento…

El sonido característico le avisa que ya no debe ansiar más, se reincorpora, busca su fusta y escondida en la penumbra espera a su macho, quien una  vez adentro ya no tendrá más  voluntad que la suya, él estará en sus manos y confía, por su propio bien, que sepa bien lo que debe hacer...

 

Eso que no se puede dejar de hacer

Publicado el 25 de Noviembre de 2008

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Al fin en casa, cómo necesitaba llegar y darme un baño.

Es un placer todo este proceso que me lleva alrededor de una hora y media, quizás más, depende de cuánto me lleve organizarme.

Llega un momento en el día que necesito salir, mover el cuerpo, hacer alguna actividad física, soy demasiado dependiente de eso, pero me encanta. Entonces, dejo todo lo que estoy haciendo, subo las escaleras y empiezo a buscar la vestimenta adecuada, que por supuesto… está revuelta, pero no importa, siempre encuentro lo que busco. Es el típico “desorden organizado”.

Calzas negras, musculosa, zapatillas deportivas… y salgo.

Se siente tan bien. Avanzar mientras comienza a sentirse el cansancio en el cuerpo, sentir cómo las piernas resisten al esfuerzo que el cerebro le exige. “Mínimo 45 minutos” es lo que requiere cualquier actividad física para que tenga resultados positivos y por suerte no me pesan, al contrario, siempre quiero ir más allá.

Tampoco voy a mentir, hay días en que no estoy al 100  de mi capacidad física y el rendimiento es menor… o nulo. Últimamente me estaba sucediendo eso, de preferir el cómodo sillón y la notebook a una saludable… corrida, o caminata así no lo malinterpretan las mentes sucias que suelen visitar estas páginas. Bicicleta, tenis, natación… lo que sea.

Por suerte, he retomado esta buena costumbre, y qué buena decisión…

Pensar que es todo mental… sí, no se rían, el cuerpo si bien necesita entrenamiento, sólo se logra si la cabeza está en su sitio, si tenemos la actitud y la predisposición. Luego, teniendo estos tres requisitos fundamentales, piernas, brazos, pecho, abdominales… sucumben ante el poder arrasador que tiene la mente sobre el físico.

Podrán disentir conmigo, pero… piénsenlo bien, ¿qué es lo que hace que no salgas a correr, caminar, andar en bicicleta, hacer algún deporte… cualquier actividad física? Es una pregunta, y espero me den su opinión personal. Puede que todos tengan una respuesta diferente pero apuesto a que todas terminan siendo, en el fondo, originadas en una cuestión de decisión. Ningún cuerpo se libra de la capacidad de poder ejercitarse, de la forma que sea, así que… no culpen a un tendón que duele, a la renguera, la columna, a… lo que sea.

Elasticidad, resistencia, fortaleza, tonificación, oxigenación, belleza, liberación, autoestima, placer, una hora en la que la mente sobrevuela nuestra realidad… a veces  experimento los mejores pensamientos , ¿corriendo?! … sí! Nadando por ej., he desarrollado ideas… bueno, pero así soy.

Después viene lo mejor.  Llego exhausta, el sudor que emana de cada poro del cuerpo y una sensación de haber cumplido con el objetivo, de haber satisfecho a mi mente y de haber trabajado para cuidar mi cuerpo. Es una de las cosas que figuran en mi lista de “No hay nada mejor que se pueda hacer por uno mismo”, puede que les cuente cuales son las otras… más adelante.

Luego, el baño, todo un ritual...

Después de reunirme con todos los elementos necesarios, me encierro, y una vez quitadas las ropas, frente al espejo observo…

Ese momento es el que te permite verte como sos, así, desnuda, la piel brillosa por el sudor y los ojos cansados pero felices. A veces las piernas no te acompañan, pero vale la pena. Ves los defectos… pero instantáneamente encontrás ese punto fuerte con el que levantás el ánimo y porqué no suspiros. Apuesto nuevamente que todos hacen lo mismo… o algo parecido. Bueno, tal vez apuesto demasiado.

Prendo la ducha… la mayoría de las veces uso el agua caliente, aún en verano. Y esos minutos bajo la lluvia de la ducha son… cómo explicarlo…

Siento las primeras gotas sobre el cabello, luego las siento caer sobre todo el cuerpo, me encanta… el agua es algo increíble.

Puede que mientras lean esto se rían, o se aburran, o simplemente crean que es una estupidez… pero para mí, es un tiempo en el que soy Yo, en el que te mimo el cuerpo, y lo mejor… no cuesta nada. Cuán mejor aún es cuando lo compartís con alguien más… mmm. Bueno sigo…

¿Han probado a tomarse unos minutos y sentarse en el piso de la ducha? ¿Dejar caer el agua sobre la cabeza, sobre el pecho… recostarse y sentir la presión de la caída del agua tibia sobre todo el cuerpo? Es… simplemente, maravilloso. ¡Dichoso quien tenga bañera! Un amigo de Mazmorra me dijo una vez que no podía entender cómo en Argentina nadie tiene bañera, ja! ja!, parece que en España la mayoría la tiene. Y es bárbaro. Pero bueno, yo no tengo, por lo tanto, me recuesto un poco más y me permito, durante un largo rato, sentir el agua tocando la piel (prudencia para quienes tengan calefón eléctrico, por la factura a fin de mes digo…jejeje).

Ese momento es  sencillamente delicioso, es… no sé cómo decirlo… me olvido del tiempo que hace que estoy bañándome, me relajo completamente y realmente lo disfruto. Cerrar los ojos, simplemente estando quieta, sin pensar en nada, todo lo contrario a la etapa anterior, la de la actividad física.

Me encantaría que todos se sintieran de la misma manera, aunque no sean todas las veces que hay que ducharse, pero… es tan placentero para Mí, que les deseo lo mismo.

Saludos.